Orígenes
La Batalla: un lavado de Xico, Veracruz

Toda barra necesita un café que no falle. No el lote exótico que se agota en tres semanas, ni el experimento de proceso que divide opiniones: el café que está ahí todas las mañanas, igual de bueno el lunes que el domingo. En Gramo, ese café se llama La Batalla, y viene de Xico, Veracruz.
Xico, donde el café crece entre niebla
Xico es un pueblo de la sierra central de Veracruz, en una de las regiones cafetaleras más antiguas de México. Ahí el café no es novedad ni moda: es paisaje. Las fincas suben por las laderas entre neblina y vegetación espesa, y el clima —lluvia generosa, calor moderado, noches frescas— hace despacio lo que en otros lugares hay que forzar: madurar la cereza con calma.
De esa sierra baja La Batalla. Nos gusta que nuestro café de todos los días sea veracruzano por una razón sencilla: si vamos a servir una taza cientos de veces por semana, que cuente algo del país donde la servimos.
Qué significa «lavado»
La Batalla es un café de proceso lavado. Después de la cosecha, la cereza se despulpa y el grano fermenta en agua hasta desprender el mucílago; luego se lava y se seca. Es el proceso más transparente que existe: no añade sabores de fermentación ni dulzores prestados, deja que el grano diga exactamente lo que es.
Por eso los lavados son la mejor carta de presentación de un origen. Cuando un lavado es bueno, es porque el café —la tierra, la altura, el cuidado del productor— es bueno. No hay dónde esconderse.
La taza: almendra, caramelo, mantequilla
El perfil de La Batalla se resume en tres notas que se explican solas: almendra, caramelo y mantequilla. Es una taza dulce sin ser empalagosa, con cuerpo redondo y un final limpio que invita a la segunda. Nada grita; todo acompaña.
El tueste es medio y corre por cuenta de Gramo Coffee Roasters, nuestro sello propio en la Ciudad de México. Un tueste pensado para el uso real: funciona en la V60 de la casa, en la prensa francesa heredada y en la máquina de espresso, sin exigir báscula de precisión ni cursos previos.
El café de todos los días no tiene por qué ser el menos interesante. Solo tiene que ser el más honesto.
Equipo Gramo
En bolsa de 250 gramos o de kilo
La Batalla vive en dos presentaciones: la bolsa de 250 gramos, para quien lo va conociendo, y la de un kilo, para las casas donde el café se acaba antes que la semana. Es, deliberadamente, el café más accesible de nuestro catálogo — porque el punto de partida de una cultura de café no puede ser un lujo.
Si todavía no lo has probado, empieza por ahí: es la puerta de entrada a todo lo demás que pasa por nuestra tostadora.



