Casa
Intervenir espacios: de La Tallera a Casa Gaia

Hay una frase que usamos desde el principio y que sigue siendo la mejor descripción de lo que hacemos: intervenimos espacios en donde hace falta buen café. No abrimos sucursales; entramos en lugares que ya tienen una historia y les añadimos la nuestra, procurando no pisar la que estaba primero.
Cada ubicación, una película
Gramo nació de un fundador que venía del cine y otra que venía del diseño gráfico, y eso definió el método: cada ubicación se concibe como una película. Hay un set — el espacio y lo que ya vivía en él —, hay utilería — la barra, las tazas, los objetos que la habitan — y hay soundtrack, porque un lugar también se escucha. Cuando los tres elementos están en su sitio, el café deja de ser un mostrador y se vuelve una escena.

El método
Set, utilería, soundtrack
Primero escuchamos el lugar: qué era, qué es, qué le falta. Después decidimos qué papel juega ahí el café. La barra nunca llega a imponerse; llega a completar.
Del garaje a los museos
La primera película fue modesta: una barra en un garaje de Cuernavaca, en plena pandemia, junto a Pacífica Panadería en Tulipán 302. De ahí salió el primer Gramo, que hoy vive en versión jardín en Jardines las Delicias.
Las siguientes escenas subieron la apuesta. Gramo 2 se instaló junto a La Tallera, la antigua casa-estudio de David Alfaro Siqueiros convertida en museo: café a la sombra de uno de los muralistas mayores. Gramo 3 entró al Museo Casa Gaia, la antigua casa de Cantinflas en el centro de Cuernavaca, donde la alberca guarda un mural de Diego Rivera y las salas, obra de Tamayo y Toledo; ahí la barra también sirve vino y, algunas noches, jazz en vivo. Gramo 4 abrió en el Centro Cultural Teopanzolco, con la zona arqueológica al lado — pocas tazas se toman con vista a una pirámide.
La ciudad como segundo acto
En la Ciudad de México, el guion siguió igual: buscar lugares con vida propia. Gramo 5 es una barra dentro de la Librería Gandhi de Paseo de las Palmas — libros y café, la coproducción más natural del mundo. Gramo 6, el más reciente, comparte espacio en Polanco con Laguna Cipryen, una boutique de fragancias: aroma de un lado del pasillo, aroma del otro. Y los kioscos 2GO, en Cuernavaca y en Bosques, son la versión de carretera: la misma película, en corto.
No abrimos sucursales; rodamos en locación.
Equipo Gramo
Lo que no cambia
Cambia el set, cambia la utilería, cambia el soundtrack. Lo que no cambia es lo que se sirve: el mismo café, tratado con el mismo cuidado, en el jardín, en el museo o en el kiosco. Esa es la regla de la casa — la única que no se negocia en ninguna locación.
Si aún no conoces todas las escenas, el mapa está abierto: ocho ubicaciones entre Cuernavaca y la Ciudad de México, cada una con su propia funci ón.



