Del origen a la barra
Proceso
El camino que recorre cada bolsa antes de llegar a tu taza.


Origen
Primero, el productor
Todo empieza lejos de la barra: en Xico y Huatusco, en Morelos y Colima, en Huila, en Hacienda La Papaya, en Kayanza o en Guji. Cada café del catálogo lleva nombre y apellido de quien lo produjo — Meléndez y Córtes, Erick Bravo, Juan Peña, Hugo Salazar, Tagel Alemayehu — porque la trazabilidad no es un adorno: es la mitad de la historia.

Tueste
Después, el fuego
El grano verde pasa por Gramo Coffee Roasters, nuestro sello en la Ciudad de México, o por el tambor de Kurt W en Cuernavaca para los tuestes medios. Los lotes de tostadores invitados — Flowerchild, Hydrangea, Color Roasters — llegan ya firmados por su casa. El objetivo es siempre el mismo: que el tueste sirva al origen, no al revés.

Barra
Al final, la taza
En barra el café se trata con calma: espresso o filtrado, receta ajustada al lote y una regla sencilla — si la taza no convence a quien la prepara, no sale. Es el último paso del camino y el único que ves; los anteriores están ahí, en el sabor.
Preguntas de barra
Lo que más nos preguntan sobre la preparación.
¿Qué método me conviene para empezar en casa?
El filtrado (V60 o similar) es el punto de entrada más noble: barato, transparente y difícil de arruinar. Una proporción de 1:15 — un gramo de café por 15 de agua — es un buen comienzo; de ahí se ajusta al gusto.
¿Grano entero o molido?
Entero, siempre que puedas: el café molido pierde aroma en días; el grano entero aguanta semanas. Si no tienes molino, muele en tienda la cantidad que uses en una o dos semanas.
¿Cómo guardo el café en casa?
En un frasco hermético, lejos de la luz, el calor y la humedad — y nunca en el refrigerador. La bolsa cerrada con su válvula también funciona bien las primeras semanas.
¿Qué significa que un café sea lavado, natural o honey?
Es la forma en que se retiró la fruta del grano. El lavado fermenta en agua y da tazas limpias; el natural seca el grano dentro de la cereza y da fruta y dulzor; el honey queda a medio camino, con parte del mucílago, y suma cuerpo y dulzura.
